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Nutrición en los primeros 1.000 días: diez formas de reducir el riesgo de obesidad

La prevalencia de sobrepeso y obesidad en la infancia ha aumentado en las últimas décadas en la mayoría de los países. La obesidad puede verse como el resultado del desequilibrio entre la ingesta de energía y el gasto de la misma.

¿Puede una correcta alimentación en la primera infancia reducir el riesgo posterior de obesidad?

Los primeros 1.000 días de vida comienzan con el embarazo, y durante este período ya existe una oportunidad única de contribuir en la prevención de enfermedades no transmisibles. Teniendo en cuenta los últimos hallazgos en materia de nutrición, varios autores han elaborado y discutido 10 formas de minimizar el riesgo de padecer obesidad en los primeros 1.000 días.

  1. Durante el embarazo, se recomienda una dieta equilibrada, con un aporte razonable de grasas y proteínas. Además, las mujeres con sobrepeso/obesidad que planean quedar embarazadas deben reducir su peso antes de la concepción.
  2. Seguimiento del desarrollo. Durante el embarazo, el nacimiento y la primera infancia es de vital importancia el seguimiento nutricional para comprobar la normalidad del crecimiento y desarrollo.
  3. Promover la lactancia materna para el mejor comienzo en la vida. Se recomienda la lactancia materna exclusiva desde el nacimiento hasta los seis meses de edad.
  4. La introducción de sólidos va de los cuatro a los seis meses. Hasta el año de edad, la leche materna o la fórmula de continuación es la fuente de macro y micronutrimentos más importante.
  5. Introducción temprana de frutas y verduras. Es importante ofrecer variedad de alimentos todos los días y preparar repetidamente alimentos que han sido rechazados son estrategias efectivas cuando se trata de mejorar la aceptación. No es necesario incluir azúcar, bebidas azucaradas o sal en la dieta de los niños.
  6. Hay que respetar los signos de hambre o saciedad. Evita las prácticas de alimentación forzada, como decirles a los niños que se coman todo lo que tienen en el plato. Ajusta el tamaño de las porciones ofrecidas según el tipo de comida y no utilices la comida como recompensa por un buen comportamiento.
  7. Limitar la ingesta de proteínas animales. Se debe limitar la ingesta de proteínas animales, especialmente durante la primera infancia, para reducir el riesgo de obesidad temprana. Los preparados de continuación para niños de entre uno y tres años de edad son preferibles a la leche de vaca natural para satisfacer las necesidades de micro y macronutrientes, como los ácidos grasos omega-3 y el hierro.
  8. Asegurar la ingesta de grasas de alta calidad. Debe fomentarse la ingesta de suficientes grasas con ácidos grasos esenciales.
  9. Los padres deben ser modelos a seguir a la hora de las comidas, lo que significa que la televisión y otros dispositivos deben estar apagados.
  10. Fomentar la actividad física y el sueño suficiente. Se debe fomentar la actividad física y el niño debe dormir lo suficiente. La falta de sueño aumenta el riesgo de obesidad.

Referencias:

  1. Nutrition in the First 1000 Days: Ten Practices to Minimize Obesity Emerging from Published Science
  2. Angelo Pietrobelli,1,2, * Massimo Agosti,3 and the MeNu Group1. (s/f).